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¿Misoginia en la oralidad? Diferencias en el discurso oral dependiendo del género

by | Feb 25, 2025 | Lingüística General

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Carrón Pavón, Marta (2025, 25 de febrero). ¿Misoginia en la oralidad? Diferencias en el discurso oral dependiendo del género. VIRTUAM. https://virtuam.net/2025/02/25/misoginia-en-la-oralidad-diferencias-en-el-discurso-oral-dependiendo-del-genero/

A lo largo de la Historia se han encontrado diferencias al expresar ciertas acciones dependiendo del género de las personas que las expresen. La presente investigación se centrará en esta diferencia dentro de un contexto lingüístico y buscará confirmar o negar la existencia de diferencias en el discurso oral dependiendo del género del orador.

Dentro del ámbito lingüístico y literario siempre ha existido una cultura misógina de la que cualquier mujer dentro de la industria puede hablar. Debido a esta cultura misógina, encontramos términos como el de literatura femenina “obras escritas por mujeres como una tradición literaria específicamente femenina” (Fuente Zofio & Caballero Rubio, 2018), renegado en la actualidad por autores como Rosa Montero o Almudena Grandes (Gretel Morales, 2021).

De la misma manera, la voz de la mujer ha sido sistemáticamente silenciada. Desde la Antigüedad, estas no podían expresar sus opiniones, una realidad que siguió existiendo hasta hace relativamente poco en algunos ámbitos, como el derecho a voto, que en España no se consiguió para ellas hasta 1933. También existen numerosos estudios sobre este tema, como el de la profesora de Psicología e investigadora en la universidad de Illinois, Joey Cheng, en 2016, que demostró que las personas que hablaban con un tono de voz más grave, típicamente masculino, era consideradas más capaces y dominantes (Acciona, 2022).

Conociendo las diferencias que existen entre hombres y mujeres dentro de este ámbito de estudio, nos deberíamos preguntar ¿es debido a un motivo meramente ideológico o hay otros factores que intervienen? A través de esta investigación se pretende determinar si las diferencias sociales que encontramos entre los discursos recitados por hombres y mujeres se deben a unas características que realmente los diferencian o si estas no existen y es debido a la misoginia internalizada que existe en nuestra sociedad.

A la respuesta de esta pregunta se llegará tras haber analizado brevemente los datos ya conocidos sobre este tema y el análisis y comparación de dos entrevistas realizadas a dos premios nobeles de literatura, uno hombre y otra mujer, Jon Fosse y Olga Tokarczuk.

Un término que debe ser aclarado para la siguiente investigación es el de ‘género’: “Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendiendo este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico” (Real Academia Española. (s. f.).).

Para los análisis se escogieron a dos ganadores de Premios Nobel de Literatura, Olga Tokarczuk y Jon Fosse por ser de edad similar, hablar ambos en inglés cuando no es su lengua materna y tener educación parecida, por lo que sería una comparación equitativa.

Se analizarán los vídeos de las entrevistas oficiales a cada uno en YouTube, durando el de Tokarczuk (Nobel Prize, 2020) 23 minutos y 31 segundos y el de Fosse (Nobel Prize, 2024) 15 minutos y 27 segundos.

Análisis de las entrevistas

A lo largo de toda la entrevista, Tokarczuk mantiene un tono de voz calmado y constante y su tonalidad transmite tranquilidad y hace que sea fácil seguir su discurso. Su tono de voz es más grave de lo que se suele esperar, hecho que, como se ha mencionado anteriormente, se asocia a un tipo de voz que inspira confianza y fiabilidad. Por otro lado, el tono de voz de Fosse, aunque constante, es más trémulo y dubitativo, lo que causa que el oyente se puede sentir más nervioso mientras lo escucha; al igual que Tokarczuk tiene un tono de voz grave. Al ser el tono de ella más estable, su discurso se puede escuchar de manera más placentera y no dudar de él.

Comparando la velocidad de habla de ambos, podemos enfrentar el ritmo constante de Tokarczuk contra el cortado de Fosse, haciendo, de nuevo, que el discurso de Tokarczuk sea más fácil de seguir que el de Fosse.

Tokarczuk modula su entonación de manera muy adecuada para acentuar todas las ideas que va expresando, no confiando en hacer esto solo con las palabras, lo que se puede ver en el minuto 8:13, cuando dice “it is never boring really”, acentuando las palabras boring y really, para marcar aún más que esto es verdad. En cambio, Fosse, aunque también modula su entonación, lo hace de una manera mucho más sutil, tanto que a veces pasa hasta desapercibida, como cuando, en el minuto 2:49, dice “I stopped writing and I even stopped listening to music”, haciendo un leve hincapié en los verbos writing y listening, aunque de una forma tan ligera que no expresa tanto como Tokarczuk solo con su entonación, aparte de con sus palabras.

Como métodos a través los cuales los oradores se acercan al oyente, podemos encontrar en el caso de Tokarczuk la narración de historias personales, como cuando en el minuto 1:10 habla de cómo compró un libro de los hermanos Grimm. De la misma manera, hace partícipe al entrevistador con expresiones como “thank you for this question” (3:57). Con estos métodos, Tokarczuk consigue que el oyente, no solo comprenda mejor lo que está transmitiendo, sino también que empaticen con ella.

En el caso de Fosse, podemos ver menos de estos mecanismos, ya que solo cuenta una historia personal sobre el uso del nynorsk y cómo lo escuchaba su abuela, en el minuto 5:26. Además, no hace ninguna referencia al entrevistador. Debido a estas acciones, aunque los oyentes puedan comprender correctamente el mensaje que transmite, puede que no sientan tanta empatía hacia él; por lo que su compañera consigue ser más próxima a los oyentes, haciendo su discurso más atractivo.

Por último, sobre la comunicación no verbal, encontramos que Tokarczuk mantiene durante toda la entrevista una postura correcta y recta, hecho que retransmite seguridad y comodidad por parte de la oradora. Además, sus movimientos corporales, sobre todo de manos, son completamente pertinentes y apoyan tanto a la retransmisión del mensaje, como a ayudarla a ella a expresarse en otro idioma, por ejemplo, a partir del minuto 6:45.

Al contrario de Tokarczuk, la postura de Fosse no es recta ni estática, sino que se va moviendo mucho a lo largo de su discurso y, en la mayor parte, se encuentra encorvado y mirando por encima de las gafas. Él también utiliza bastantes movimientos corporales con los mismos fines que Tokarczuk, sin embargo, interpone de manera muy continuada las manos entre su cara y la cámara, hecho que puede interrumpir la concentración de sus oyentes en su discurso.

Enfrentando la postura correcta de Tokarczuk contra la movida de Fosse, la postura de ella puede hacer que los oyentes confíen más en lo que dice, pues transmite una sensación de seguridad, así como de interés en el tema; mientras que los cambios de Fosse provocan justamente lo contrario, incluso se puede llegar a interpretar como desinterés.

Conclusiones

Para concluir, se puede decir que sí hay diferencia entre la manera de hablar entre un hombre y una mujer. Hay que tener en cuenta que este resultado está determinado por las delimitaciones que existen en esta investigación, principalmente, el haber analizado solamente dos entrevistas. Tras haber expuesto esta realidad, también se pone de manifiesto que esta investigación se podría alimentar de otras investigaciones de la misma índole para hacer sus conclusiones aún más concretas.

En general, no se encuentran múltiples diferencias entre la manera de hablar de ambos oradores desde una perspectiva morfosintáctica ni léxica, sino que las mayores diferencias se encuentran en las características de la forma de expresarse.

Mientras que Olga Tokarczuk se muestra tranquila, constante y segura en la manera de hablar, Jon Fosse parece inquieto, incómodo y desconfiado. Estos hechos influyen notoriamente en la manera en la que los oyentes reciben los mensajes de este texto, haciendo así que la entrevista de Tokarczuk sea mucho más cómoda de ver que la de Fosse.

Así, se puede concluir que las mujeres tienen mejores habilidades comunicativas que los hombres, lo que no es coherente con la realidad vivida por las mujeres en el ámbito formal oral. Por tanto, la hipótesis inicial queda confirmada al existir una diferencia en el discurso oral dependiendo del género del orador.

No obstante, mientras que en el ámbito lingüístico esta diferencia se encuentra a favor de las mujeres, en el ámbito social se encuentra a favor de los hombres, demostrando así una vez más que una problemática lingüística se escapa de este campo y se encuentra mezclada con la misógina presente en nuestra cultura.

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