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Manipulación y desinformación: ¿qué nos cuenta la prensa sobre la Guerra de Gaza?

por | Feb 24, 2025 | Ciencias de la Información

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Antón Manzanares, Claudia (2025, 24 de febrero). Manipulación y desinformación: ¿qué nos cuenta la prensa sobre la Guerra de Gaza?. VIRTUAM. https://virtuam.net/2025/02/24/manipulacion-y-desinformacion-que-nos-cuenta-la-prensa-sobre-la-guerra-de-gaza/

Desde el 7 de octubre de 2023, Gaza e Israel han sido el foco en muchos medios de comunicación internacionales de todas las ideologías, que han estado constantemente informando sobre las novedades en el frente. Como dijo Esquilo, la primera víctima de la guerra es la verdad, y, lejos de mantener informada a la población mundial sobre lo que está pasando, los medios manipulan la información presentada para generar en los lectores simpatía hacia uno u otro bando dependiendo de sus ideales. El objetivo de este trabajo es analizar el poder de la palabra y demostrar que la forma en la que la prensa presenta los hechos de la denominada “Guerra de Gaza” predispone al lector hacia una perspectiva u otra. Se realizará para ello un análisis de varios periódicos en línea y de los portales dedicados a cubrir estos hechos.

El lenguaje es la principal fuente de comunicación de los seres humanos y, además, puede convertirse en una herramienta manipuladora muy poderosa, ya que permite crear realidades y perspectivas. Según el filósofo López Quintás (1979), el lenguaje “figura entre los momentos que integran el proceso de constitución de la realidad personal humana” (p. 140), y que, dependiendo de cómo se articule el mensaje, puede predisponer al receptor a adoptar una perspectiva u otra.

Al ser el principal recurso con el que se recibe información de cualquier parte del mundo, los medios de comunicación se encuentran en una posición prestigiosa. Como no pueden acceder por sí mismas a los hechos, las personas van a confiar en que la información transmitida por estos sea cierta, y van a formar una opinión basada en lo que dicen estas fuentes (López Quintás, 1987). Por esto los periódicos se han convertido en plataformas ideales para enviar mensajes y discursos de todo tipo de ideologías, a menudo dando lugar a lo que se conoce como “desinformación”.

Además, esta manipulación y desinformación constantes a las que están expuestos los lectores les crea confusión y distorsiona su realidad, lo que los hace más susceptibles de abandonar cualquier pensamiento crítico y a aceptar con más facilidad los valores y los hechos presentados por los medios (Ibid.; Cabral Vargas, 2019).

Tras ver la influencia de las palabras y la forma en la que se presenta la información en la creación de la realidad y la opinión de los individuos, es preciso analizar algunas de las técnicas de manipulación que usa la prensa para narrar los hechos de la denominada guerra. Para ello, se estudiarán tres de las técnicas de manipulación y desinformación expuestas por Romero-Rodríguez (2014): el eufemismo, el pretérito exonerativo y la demonización.

El eufemismo es un recurso retórico muy frecuente en el español, que se utiliza casi inconscientemente. Este se basa en la sustitución de una palabra o expresión dura o malsonante por otra más aceptable socialmente como, por ejemplo, “ebrio” en vez de “borracho” o “tercera edad” en vez de “vejez”.

Su uso generalmente no supone ningún inconveniente pues evita utilizar palabras que puedan resultar ofensivas o tratar temas tabú. No obstante, el problema surge cuando la prensa, muchas veces imitando a políticos, militares u organizaciones, utilizan los eufemismos como una herramienta manipuladora. Aquí los eufemismos se convierten en “nociones adulteradas que tienden a edulcorar la realidad y a favorecer los más diversos intereses” (Gallud Jardiel, 2005, p.122). El efecto que generan es de una desdramatización de los hechos para hacer la realidad más tolerable y aceptable al lector.

En primer lugar, respecto a la cobertura de la prensa de la denominada Guerra de Gaza, en lo que parece haber gran disparidad entre unos medios y otros, y donde abundan los eufemismos, es e la denominación que recibe. Prestando atención a varios de los portales de algunos periódicos en línea, se pueden encontrar muchas designaciones distintas: “Conflicto árabe-israelí” o “Conflicto en Oriente Próximo” (El País), “Guerra Israel-Hamás” (The New York Times, The Times of Israel), o “Genocidio de Israel en Gaza” (The Palestine Chronicle, Público).

Cada calificación genera una reacción y construye una realidad distinta para la persona que la lee. Por un lado, se está utilizando la palabra “conflicto” como eufemismo de “guerra” tratando de suavizar el impacto de los hechos. Sin embargo, si estas dos palabras se comparan con “genocidio” podrían verse también como eufemismos, ya que esta tiene connotaciones mucho más graves y negativas que las otras dos. Por otro lado, “guerra” o “conflicto” y “genocidio” tienen significados muy distintos. En el primer caso ambos bandos tienen una responsabilidad compartida en los actos, mientras que en el segundo uno de los bandos está destruyendo la población civil del otro (por lo que la responsabilidad solamente recae en uno).

Otros eufemismos que se han localizado en varios titulares han sido “desastre humanitario” (Peregil, 2025) o “crisis humanitaria” (Lecumberri, 2024) en vez de “masacre”, que en cierto modo transmite la idea de que esto era algo inevitable y que ninguna persona quería que sucediera (Gallud Jardiel, 2005), en parte evadiendo la principal causa que ha llevado a esa situación. Otro eufemismo más es “fuego amigo” (ABC, 2024) un término muy utilizado en la jerga militar que quiere decir: “fuego que procede del propio bando” (Real Academia Española, s.f., fuego amigo), tratando de evadir las responsabilidades de las personas que han matado a alguno de sus compañeros.

La segunda estrategia que se va a analizar es el pretérito exonerativo, un recurso que consiste en “hacer declaraciones en voz pasiva — alejando el protagonismo del emisor —, a fin de distanciarse de la culpabilidad de un error” (Romero-Rodríguez, 2014, p. 107). Esta técnica se utiliza más en tiempos de recesión, sin embargo, a veces los periódicos la usan para minimizar la culpabilidad de uno de los bandos al atacar a otro, haciendo que esta se sobreentienda.

El uso de esta técnica es muy evidente al comparar dos titulares sobre el mismo evento. El primero dice así: “Al menos 21 personas han perdido la vida, incluidos cinco periodistas, por ataques aéreos Gaza” (AP, 2024); mientras que el segundo dice esto: “Ataques israelís matan a 21 personas, entre ellos cinco periodistas a los que el Ejército califica de ‘terroristas’” (Emergui, 2024). A pesar de informar sobre lo mismo, lo que transmiten ambos titulares es muy distinto: en el primero el mensaje es más ambiguo, pues no se menciona de quién son los ataques, quitándole toda la culpa al ejército israelí, agravándolo con el uso de eufemismos como “perder la vida” o “ataques aéreos”; mientras que, en el segundo, sin eufemismos ni pretérito exonerativo, se enfatiza al responsable de los actos y se le aporta al receptor una información más específica y fiel a los hechos.

Finalmente, en otras ocasiones, tanto los líderes como la prensa optan por utilizar palabras con gran connotación emocional, a menudo negativa buscando generar simpatía en el receptor y justificar sus acciones. Esto es la demonización, que consiste en el uso de términos hacia los que los lectores sienten miedo o repulsión (Romero-Rodríguez, 2014), lo que explica el uso de palabras derivadas de “terror”, como “terroristas” (Emergui, 2024), “complejo terrorista” (Fabian y Agencias, 2025) o “atentados” (Fabian, 2024) por los periódicos proisraelís o las Fuerzas de Defensa de Israel.

Al hacer esto justifican la muerte de estas personas, mostrándolas como gente que no merece derechos e impidiendo la defensa de su discurso (Romero-Rodríguez, 2014). Al ver a las víctimas como terroristas, el receptor siente sus muertes como algo positivo y razonable ya que, de no haber sucedido, podrían haber causado un mal mayor hacia el emisor del discurso, y acaba posicionándose a favor de este.

El uso de hipérboles y metáforas con alto contenido emocional también podría considerarse una técnica de desinformación. Así, el uso de expresiones como “infierno” (Majadli, 2025) o “Israel se ceba con Gaza” (Público y EFE, 2024), le dan al titular un matiz subjetivo que busca generar emociones de enfado en el receptor. Según Honrubia Hurtado (2014), con el uso de estas técnicas el emisor busca suscitar en el receptor una reacción emocional negativa que nuble su sentido racional y su capacidad para pensar críticamente y, consecuentemente, manipularlo.

En conclusión, queda demostrado que las palabras no solamente son un método de comunicación, sino también una forma de crear perspectivas y realidades. Esto combinado con el prestigio que tiene la prensa para el lector internacional vuelve al receptor muy susceptible de ser manipulado con facilidad y ser víctima de la desinformación y la manipulación. Sirviéndose del arma de doble filo que es la palabra y de las técnicas expuestas que la utilizan (el eufemismo, el pretérito exonerativo y la demonización), la prensa busca generar en el receptor una sensación de aceptación y tolerancia respecto a los hechos, o de ira y enfado para nublar el pensamiento racional y que sea más fácil simpatizar con sus ideales. En un mundo donde rebosa la información y la desinformación es nuestra responsabilidad identificar estas técnicas, saber comparar fuentes y desarrollar una mentalidad crítica que nos salve de la manipulación.

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