El papel del profesor de lenguas extranjeras y sus competencias han ido cambiando a lo largo de los siglos. Estas transformaciones se deben a la evolución de los métodos de enseñanza de una lengua extranjera: los métodos tradicionales más conocidos – el método de gramática-traducción, el método natural o directo y los métodos estructurales – fueron aportando diversos elementos a la enseñanza de lenguas en los últimos doscientos años. Con la llegada del enfoque comunicativo el último tercio del siglo XX el profesor dejó de ser el protagonista en el aula y adoptó el papel de facilitador del aprendizaje. Como señalan Breen y Candin, en una metodología comunicativa los papeles principales del docente consisten en facilitar el proceso comunicativo entre todos los participantes del aula, actuar como guía de las actividades en clase, organizador de recursos y como un recurso en sí mismo (Breen y Candin, 1980).
Las competencias del profesorado de lenguas extranjeras
De acuerdo con el documento, elaborado por el Instituto Cervantes, las competencias del docente de lenguas segundas y extranjeras se entienden como la capacidad de poner en práctica los conocimientos teóricos para dar una respuesta eficaz a las situaciones a las que se enfrenta en su actividad profesional. Hay ocho competencias centrales, cada una de las cuales incluye cuatro competencias específicas (Las competencias clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras, 2018, p. 7, 11):
Enseñanza de estrategias de aprendizaje
Сomo facilitador, el docente orienta el proceso, mediante el cual los alumnos identifican las estrategias de aprendizaje más eficaces. Las estrategias sirven para ayudar al estudiante a aprender y utilizar mejor la nueva lengua, y su elección depende de su perfil y estilo cognitivo (Martín Leratla, 2009). No existen estrategias buenas o malas, ya que deben evaluarse en función de su eficacia para un aprendiente concreto durante la realización de una tarea determinada.
A lo largo del tiempo, se han propuesto diferentes clasificaciones de estrategias según diversos criterios. Natalia Alarcón, profesora del Departamento de Filología Hispánica y Clásica de la Universidad de Castilla-La Mancha, defiende la clasificación según las actividades de la lengua, que agrupa las estrategias empleadas para aprender vocabulario, gramática, desarrollar comprensión auditiva y lectora, así como expresión oral y escrita (tabla basada en Alarcón Mosquera, 2021):
El docente no solo debe orientar al alumno en la elección de estrategias adecuadas, sino que también proponerle diversas opciones y explicarle su funcionamiento ya que no tiene la formación pedagógica ni la base metodológica de un profesor de lengua extranjera. En consecuencia, un alumno estratégico trabaja de manera más eficaz ya que se apoya en las técnicas que le facilitan la realización de la tarea.
El docente reflexivo y empático
Últimamente muchos expertos en el ámbito de ELE, que analizan el papel del docente, hacen hincapié en el concepto del profesor reflexivo. La evolución de la enseñanza de las lenguas ha llevado a que hoy en día los docentes saquen cosas no solo de la filología y de lingüística, sino de la neurociencia, la psicología, los enfoques culturales y la antropología. El profesor facilitador, sensible y reflexivo se caracteriza por analizar su práctica pedagógica de manera crítica y continua; tiene que plantearse preguntas didácticas tanto antes como después de impartir clase (Alarcón Mosquera, 2021).
Cabe mencionar que la dimensión interpersonal también influye de manera significativa en el proceso de aprendizaje de una lengua extranjera. El vínculo entre todos los participantes del aula, en especial entre alumno y profesor, genera confianza, mejora la memoria, la atención y la resolución de los ejercicios académicos (Ligioiz Vázquez, 2019). Sin embargo, el profesionalismo del docente, su experiencia y por muy bien preparados y seleccionados que sean sus materiales, no significan que siempre haya un vínculo entre estudiante y profesor. La falta de sintonía emocional o relacional entre alumno y docente es un factor crítico que afecta al proceso de enseñanza-aprendizaje.
Conclusiones
No existe un profesor ideal de lenguas extranjeras. Sin embargo, un docente competente del siglo XXI es empático, capaz de organizar situaciones de aprendizaje y, además, seleccionar y diseñar los materiales adecuados al perfil, la edad, los intereses y las necesidades de sus estudiantes. Los profesores asumen el rol de gestores de grupos y controlan la dinámica creando en aula situaciones y contextos de aprendizaje donde se desarrollan las competencias comunicativas.
Asignatura: Metodología de la enseñanza e investigación del español como segunda lengua





