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La comunicación no verbal en la interpretación para personas con altas capacidades

by | Feb 22, 2025 | Lingüística General

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Morales López, Laura (2025, 22 de febrero). La comunicación no verbal en la interpretación para personas con altas capacidades. VIRTUAM. https://virtuam.net/2025/02/22/la-comunicacion-no-verbal-en-la-interpretacion-para-personas-con-altas-capacidades/

A lo largo de la historia de la humanidad siempre se ha dicho que los seres humanos, al igual que el resto de los primates, somos ante todo animales sociales (Patterson, 2011). Sin embargo, en esta generalización no se tiene en cuenta a personas con diferentes capacidades, como lo son las personas con trastorno del espectro autista; en las que nos centraremos. Si bien la comunicación nos permite satisfacer nuestras necesidades, también debería adaptarse para cubrir las de las personas con TEA. Esto se debe a que la comunicación no se limita únicamente al lenguaje y a las palabras (comunicación verbal), sino que también incluye aspectos de la comunicación no verbal, que suele tener un mayor impacto en el curso de las interacciones. Esto también se refleja en el ámbito de la traducción y la interpretación.

Por lo tanto, se nos puede plantear la hipótesis siguiente: La comprensión de la comunicación no verbal en interpretación no es la misma para personas con espectro autista que para las demás personas. Por consiguiente, esto nos lleva a pensar cuál es la verdadera forma de hacer que la comunicación no verbal sea de fácil acceso para todo ser humano. ¿Conseguirá esta sociedad incluir a todo tipo de personas en cosas tan cotidianas como la comunicación no verbal?

La comunicación

La RAE define la comunicación como «la transmisión de señales mediante un código común a un emisor y a un receptor». Mientras que la comunicación verbal, en la forma de lenguaje, es un poderoso vehículo para la transmisión de información específica sobre personas, objetos, ideas, entre otras cosas. La comunicación no verbal no solo se limita a las interacciones cara a cara, sino que también la tenemos presente en la televisión, o incluso en objetos más cercanos como lo son las ilustraciones o las fotografías. Dichas imágenes nos producen numerosos efectos sobre los pensamientos, los sentimientos e incluso en nuestra forma de actuar. De aquí el dicho de «una imagen vale más que mil palabras» (Patterson, 2011, p. 20).

Sin embargo, Sigmund Freud, celebérrimo neurólogo, pensaba que entre dos sistemas normalmente se conducía a un conflicto, en el que los procesos primarios (comunicación no verbal) eran «reprimidos» y, por tanto, se les negaba el acceso a la expresión. Esto puede a su vez ser una metáfora para el lenguaje como tal y las personas con autismo, quienes todos los días sufren las consecuencias de ser «diferentes» por su condición. Por lo tanto, ¿resultará la comunicación no verbal este tipo de información igual de útil para personas con autismo?

Gran parte de lo que sucede en nuestros contactos rutinarios con los demás implica intercambios sutiles no verbales. Sin embargo, en el caso de las personas con TEA, todo ocurre de manera levemente distinta, ya que se les concibe como personas con «dificultad de aprendizaje no verbal» (Tantam, 2009).

Por otra parte, ¿cómo puede una persona con autismo analizar una conducta no verbal? Pues bien, primeramente, se debe averiguar qué canales pueden estar especializados en dicha comunicación y cuál es su función. Se puede considerar que la comunicación no verbal es necesaria en situaciones sociales en las que hablar se considera superfluo e incluso innecesario (Tantam, 2009).

Según lo visto en diversos estudios, la gente con TEA tiene dificultades para comprender situaciones como la admiración, la adoración, el amor, la rabia o el terror, ya que todas estas situaciones implican emociones en relación con otras personas, también conocidas como emociones sociales (Rulicki, 2007). Es por eso que, en este caso, concebimos la comunicación no verbal como una herramienta para aprender.

La comunicación no verbal como herramienta para aprender

Las personas con TEA pueden perfeccionar sus habilidades sociales, como todos nosotros, una vez hayan aprendido lo básico. Tras enseñar ciertos matices de la comunicación no verbal a una persona con TEA, se observa que, aunque no logren aprovechar la conexión intracerebral al mismo nivel que una persona neurotípica, son capaces de desarrollar cierta habilidad para comprender y utilizar estos elementos. Esto evidencia que, a pesar de las limitaciones inherentes al TEA en cuanto a la intuición social, existe un margen significativo de aprendizaje y adaptación en el ámbito de la comunicación emocional no verbal.

Sin embargo, se nos plantea lo siguiente: ¿Cómo logran las personas con TEA comenzar a construir sus habilidades sociales? Según un estudio llamado «EmpaTEA» (Zamanillo, 2024), algunas personas con un TEA siguen discapacitadas a lo largo de toda su vida, mientras que otras mejoran e incluso superan sus deficiencias sociales. Para poder conseguir que una persona con TEA comience a construir su empatía junto a sus habilidades sociales, esta debe aumentar la cantidad de tiempo interactuando con los demás, dado que las personas con TEA son conocidas por su excelente capacidad para imitar.

Asimismo, existen instrumentos que ayudan a contribuir de manera especializada en el lenguaje de las personas con TEA, llamados Sistemas Alternativos y Aumentativos de la Comunicación (SAAC). Estos sistemas reforzarán la enseñanza del lenguaje y aumentarán la comunicación en niños TEA mediante el uso de las tecnologías (Barajas Alcantara, 2022).

La comunicación no verbal tiene gran relevancia en la interpretación; proceso que permite que una persona comprenda el mensaje que se le está transmitiendo, pero también que entienda la entonación, las emociones y los gestos del mensaje en sí. Se debe tener en cuenta que el ser humano, al moverse por entornos sociales, está comunicando de forma constante información sobre él mismo, además de recoger simultáneamente información sobre los demás.

En este caso específico, las personas con TEA no recogen simultáneamente información sobre los demás o al menos no toda la que una persona neurotípica lo haría (Patterson, 2011). Sin embargo, no toda la información tiene el mismo peso cuando se trata de observar características específicas, analizar comportamientos concretos y formar opiniones sobre las personas, tanto en comunicación verbal como en la no verbal. «Percibimos para actuar» (William James).

Además, la apariencia y la conducta no verbal nos ayudan a recibir y enviar información social básica, por eso el dicho «No juzgues un libro por su portada», ya que de una portada (apariencia de una persona) se puede aprender mucho. Según un estudio de neuropediatría, el autismo es un trastorno que afecta al desarrollo cerebral y que produce dificultades en la comunicación y la interacción social (Mas, 2016).

Se dice que la deficiencia fundamental del autismo es que las funciones a las que sirve la comunicación no verbal fallan porque las conexiones inalámbricas no se establecen y la señal no llega al aparato, esto siendo una metáfora con una televisión (Tantam, 2009). Eso hace referencia a lo mencionado anteriormente: las personas con autismo padecen un trastorno que les dificulta el habla (Martos, 2002, p. 58-60).

Una de las deficiencias de las personas con TEA es la dificultad para comunicarse. Se habla de iconos; uno de los componentes más importantes en la comunicación no verbal, cuyo uso requiere un tipo de copia o imitación. Este proceso, a su vez, se denomina «automático», diferenciándolo del tipo de procesamiento «voluntario», del que podemos ser conscientes e influir.

Mientras que la imitación voluntaria de gestos muestra activación en varias áreas cerebrales, con énfasis en la izquierda, donde se encuentran los centros del lenguaje, la imitación reflexiva se produce debido a la actividad de neuronas «espejo». Sin embargo, las personas con TEA carecen de estas neuronas en esta área, lo que puede llegar a explicar los déficits sociales. Dichas neuronas en personas con TEA sólo se activan cuando la persona ve algo que las activa; para interpretar una expresión facial, es necesario estar mirando a la cara y a las partes correctas de la cara; de las que se encargan las áreas motoras. Según estudios neurológicos, el nivel de activación de ciertas áreas cerebrales durante la observación de una tarea de acción e imitación se relaciona con el grado de empatía, una capacidad en la que las personas con TEA también suelen presentar dificultades (Zamanillo, 2024).

En conclusión, se ha demostrado que las personas con TEA tienen la capacidad de aprender y desarrollar habilidades sociales mediante tecnologías, como las SAAC ya mencionadas. Además, es responsabilidad de todos nosotros trabajar hacia una mayor empatía, accesibilidad e inclusión. Por lo que se invita a reflexionar sobre cómo la sociedad puede seguir avanzando y el estudio del neurodesarrollo puede seguir transformando el futuro de las personas con TEA, permitiéndoles superar barreras y contribuir activamente al tejido social.

*Gracias Guillermo por ayudarme e impulsarme a hacer esta investigación. Sin ti esto no habría sido lo mismo, primo.

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