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“Necesitábamos esa música”. La música como instrumento de unión y cambio en Summer of Soul (2021)

por | May 18, 2024 | Antropología Social

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Roque Fernández, B. (2024, 18 de mayo). “Necesitábamos esa música”. La música como instrumento de unión y cambio en Summer of Soul (2021). VIRTUAM. https://virtuam.net/2024/05/18/necesitabamos-esa-musica-la-musica-como-instrumento-de-union-y-cambio-en-summer-of-soul-2021/

Ahmir Thompson, más conocido como Questlove, no creía que el Festival Cultural de Harlem de 1969 hubiera sucedido de verdad hasta que no cayeron en sus manos 40 horas de grabaciones inéditas que probaron su existencia. Como cuenta en una entrevista para la revista estadounidense Variety, su ego “no le dejaba creer que algo tan grandioso hubiese sucedido en la música y que no tuviera constancia de ello” (Tangcay, 2021). De repente, tenía en su posesión un pedazo de historia que tenía que ser contada, por lo que esta leyenda se acabaría convirtiendo en el protagonista de su documental, Summer of Soul, que llegó a ser premiado como Mejor Documental del Año en los Oscars de 2022 (Mullor, 2022).

El documental recorre la historia del festival a través de las actuaciones en vivo de artistas que participaron, como Stevie Wonder o Nina Simone, y usa fragmentos de diversas entrevistas realizadas en la actualidad para explicar y contextualizar la importancia de las canciones interpretadas. A través de esta dinámica, el director presenta los temas principales del documental: por un lado, la identidad negra y, por otro, el cambio político y social. Ambos aparecen con una importante característica en común: se habla de ellos desde una perspectiva transnacional, es decir, van más allá de los límites fronterizos de Estados Unidos. Esto destaca porque no es una rareza, sino que tiene una larga historia en la filosofía sobre la opresión y la acción para la liberación negra (Iborra-Mallent, 2023). El mensaje del documental es claro: aquello que sucedió en el Mount Morris Park no fue sólo la concatenación de actuaciones en vivo, un festival cualquiera, sino que fue un momento único en la historia negra estadounidense que significó más que la mera suma de sus partes.

Aún así, es necesario entender lo ocurrido en el Festival Cultural de Harlem desde su situación concreta de segregación y exclusión social dentro de Estados Unidos. Harlem se muestra en el documental desde la tensión entre dos facetas opuestas que condicionan la vida en este barrio de Nueva York. Por un lado, Harlem es descrito como un lugar libre del prejuicio blanco, un lugar en el que los entrevistados cuentan que se sentían seguros, felices y en compañía. Por otro, Harlem es descrito como un barrio empobrecido, violento y estigmatizado. Se muestra un Harlem que refleja, en la vida de sus habitantes, las consecuencias de la situación nacional de finales de la década de 1960. Un Harlem afectado por las drogas y la guerra de Vietnam, que reacciona al clima político hostil y ante la muerte de líderes y aliados del movimiento de liberación negra, como Malcom X, Martin Luther King o John F. Kennedy. Un Harlem que, ante la tensión de vivir un verano como el de 1968, violento e incierto, se encuentra con un verano musical en 1969.

Fue un periodo muy, muy, muy loco. Necesitábamos algo que nos llegase de verdad y nos emocionara. Necesitábamos esa música.”

Barbara Bland-Acosta, asistente del festival.

El objetivo de este texto es entender cómo el festival, que fue un acontecimiento local, originó, reforzó y apeló a un ideal universalista de pertenencia a una comunidad negra global y a la esperanza de que esta llegase a ser libre. Proponemos analizar el papel de la música, protagonista del festival, como una herramienta de cohesión y cambio social que fue clave en la creación y difusión de este ideal.

Como se infiere de las intervenciones, una de las principales funciones de la música como herramienta de cohesión social es la expresión de una identidad negra. Los artistas del festival exteriorizan y narran a través de la música aquello que han vivido, las experiencias que los han forjado y aquello que desean para el futuro. Y es a través de las canciones que se interpretan y lo que estas cuentan que los asistentes se reconocen a sí mismos. Es en esta interacción entre artistas y asistentes tan característica del festival donde se crea tanto un sentimiento de pertenencia a la comunidad negra como la comunidad negra en sí misma. A través de la música cuentan quiénes son, como sujetos y como grupo.

Estos músicos estaban expresando musicalmente lo que nosotros estábamos pensando y sintiendo política y culturalmente.

Roger Parris, asistente del festival.

La canción “Why I Sing The Blues”, interpretada y compuesta por B. B. King, es un ejemplo del documental sobre esta cuestión. La canción entiende la música como un instrumento de desahogo. En ella, cuenta que se dedica a este género musical como respuesta a todo aquello que ha vivido por ser negro, pero que también canta por aquello que, como él, han sido y vivido otros. La identidad negra, aunque personal, aparece como la causa y la consecuencia de la existencia de un grupo (Césaire, 2006).

Llevo aquí mucho tiempo. Gente, de verdad que he pagado mis deudas.”
Me trajeron aquí en un barco, había hombres de pie por encima de mí.
Me he tumbado en los pisos del gueto, frío y entumecido.”

Extractos de “Why I Sing The Blues”, de B. B. King.

En la canción “Backlash Blues”, de la cantante y compositora Nina Simone, también aparece la identidad negra desde la opresión. Sin embargo, quiero destacar otra canción de esta misma artista porque, en vez de centrarse en los aspectos negativos de la experiencia negra, transmite una imagen positiva y esperanzadora del ser y pertenecer a la comunidad negra. En “To Be Young, Gifted and Black”, Simone canta sobre el deseo de excepcionalidad de la comunidad negra desde la afirmación de que es, en realidad, una certeza.

Llegar a ser joven, excepcional y negro.
Oh, qué hermoso y precioso sueño:
ser joven, excepcional y negro.
Abre tu corazón para lo que quiero decir.
Sabes que en todo el mundo
hay miles de millones de niños y niñas
que son jóvenes, excepcionales y negros.
¡Y eso es un hecho!

Extracto de “To be Young, Gifted and Black”, de Nina Simone.

En estos ejemplos, la identidad negra no queda circunscrita al barrio neoyorquino de Harlem. Estos artistas, en los fotogramas del documental, cantan a un grupo en específico, es decir, a aquellas personas que han asistido al festival; pero, en sus letras y en las convicciones de quienes las escuchan, el público es mucho más amplio. La comunidad negra con la que estos artistas se identificaban en 1969 les conectaba con el resto de personas negras del mundo. Por lo tanto, este público neoyorquino también era capaz de verse reflejado en artistas de otros lugares del mundo, expandiendo así la comunidad negra a una escala global. Hugh Masekela, músico sudafricano, es un ejemplo de esta conexión. Como dice su hijo: “Mi padre se dio cuenta de que los estadounidenses negros tenían un gran apetito por sentir, ver y saborear el cómo sería ser africano”.

La música también aparece en el documental como un elemento transformador. La comunidad negra de Harlem, además de todos los que se unen a ella en el festival, reivindican y usan la música como instrumento de lucha. Volviendo a Nina Simone, esta artista denuncia abiertamente el racismo institucional a través de la música.

Sr. Reacción, Sr. Reacción. ¿Quién te crees que soy? Subes mis impuestos y congelas mi salario. Mandas a mi único hijo a Vietnam. Me das casas y escuelas de segunda. Sé que piensas que todas las personas de color solo somos tontos de segunda.

Extracto de “Backlash Blues”, de Nina Simone.

Pero la dimensión política de las canciones no se quedan en la resignación, sino que también buscan promover la acción de quien las escucha. El grupo liderado por el músico Sly Stone, estaba especialmente interesado en la capacidad de la música de incitar al que la escucha a la movilización. Como explica Greg Errico, batería del grupo: “la música te hacía querer desafiar aspectos sociales que necesitaban ser desafiados”. Este modelo pacífico de acción política que muestra el documental en múltiples ejemplos lo sitúa dentro de la corriente de “no violencia” característica del activista Martin Luther King y típica del movimiento por los derechos civiles del que formó parte (King, 1963).

Pero este cambio no se cuenta sólo como un deseo para el futuro, el cambio ya era un elemento presente en el Festival Cultural de Harlem, fue su causa y era su objetivo. Como indican los entrevistados, podía verse fácilmente a través del aspecto de los asistentes, en su vestimenta y peinados, que perseguían enorgullecerse de quienes eran. También podía oírse en la diversidad de las actuaciones, una lista en la que encontramos desde grupos que se alejaban de lo que se entendía como “música negra”, donde destaca The 5th Dimension, hasta grupos multiraciales, como el ya mencionado Sly and The Family Stone.

Por último, esta dimensión global de la lucha por la liberación negra también se relaciona con la identidad negra transnacional a la que me he referido anteriormente. En el documental, se entiende la opresión racial como una cuestión colectiva que atañe a todas las personas negras del mundo, sin importar su nacionalidad. Como se dice de Abbey Lincoln y Max Roach, dúo que actuó en el festival, ellos “no veían el movimiento de liberación negra como una cuestión estadounidense. Ellos veían los problemas en el Caribe, en América del Sur y en África como parte de un problema común”. Como consecuencia, este sentimiento de pertenencia a una comunidad global resultaba en el apoyo mutuo entre los movimientos sociales de liberación racial que se desarrollaban en contextos nacionales, como lo fue el Festival Cultural de Harlem (Snail, 2009).

Es complicado resumir el documental en pocas palabras, hasta su director es consciente de la enorme cantidad de información que cubre (Tangcay, 2021), pero considero que Musa Jackson, que asistió cuando era tan solo un niño, consigue encapsular con acierto el sentimiento general de Summer of Soul en pocas palabras:

Hasta donde me alcanzaba la vista, era todo gente negra. Esta fue la primera vez que veía a tantos de nosotros. Fue increíble.”

Musa Jackson, asistente del festival.

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