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La situación del galés en el siglo XIX: un antes y un después

by | Abr 9, 2026 | Historia

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Payne McCullagh, Ryan (2026, 9 de abril). La situación del galés en el siglo XIX: un antes y un después. VIRTUAM. https://virtuam.net/2026/04/09/la-situacion-del-gales-en-el-siglo-xix-un-antes-y-un-despues/

 Introducción

En los últimos años, Europa ha vivido el desarrollo de distintos movimientos nacionalistas y separatistas que han llegado más cerca que nunca a lograr sus objetivos de independencia, con el referéndum celebrado en Escocia en 2014 y el referéndum ilegal en Cataluña de 2017 (Fondevila, 2019, pp. 250-254). Estos se encuadran en un contexto en el que distintas regiones con una identidad concreta, normalmente reforzada por el uso de un idioma particular, reclaman su independencia o una mayor autonomía. En torno a estos nacionalismos, han surgido varias reclamaciones (y con ellas sus respectivos debates) sobre el uso, la oficialización y preservación de lenguas cooficiales y no reconocidas.

Un caso particular es el galés, donde el partido nacionalista y la reivindicación del uso del idioma están viviendo un crecimiento significativo, por lo que conviene estudiar el origen de este creciente separatismo en Gales y los procesos nacionales que desembocan en reclamaciones de independencia en Gales y el resto del mundo. Para el caso que nos concierne, hay que remontarse al siglo XIX y a un suceso en concreto: los Informes de los Comisionados de Investigación sobre el Estado de la Educación en Gales (1847) y conocer su repercusión y las consecuencias que tuvo sobre el uso del idioma galés.

La identidad galesa

En el siglo XIX, Gales estaba experimentando una industrialización muy acelerada. En las canteras de extracción de pizarra, se empieza a apreciar una clara diferencia entre los trabajadores monolingües galeses y los empresarios ingleses (Manning, 2001, p. 212). Aparte de la lengua, existía otro elemento identitario que separaba a los galeses de los ingleses: la religión. Desde finales del siglo XVII, empezaron a surgir iglesias alternativas a la Iglesia Anglicana: los presbiterianos, bautistas, cuáqueros… y si bien no lograron desde pronto mucha popularidad, es en parte gracias a estas confesiones no conformistas que se comenzaron a traducir y publicar muchas más obras en galés. Con la llegada de la Iglesia Metodista y la posterior secesión de los Metodistas Calvinistas galeses en 1811, el no-conformismo crecerá en gran medida. Los galeses entendieron que estas iglesias no anglicanas estaban más dispuestas a cumplir con las necesidades de los hablantes del galés que la Iglesia Anglicana (Davies, 1999, p. 33).

Por tanto, entre los obreros galeses que trabajaban en fábricas y minas, su identidad etnolingüística y su clase social se asociaron. Esto se generalizará y se convertirá en parte fundamental de la ideología e identidad galesa. Se diferenciaban de sus jefes por su conexión a su tierra, su idioma, su trabajo, su religión… (Manning, p. 210). Se puede apreciar una serie de factores que componen la identidad galesa prácticamente inseparables.

Informes de los Comisionados de Investigación sobre el Estado de la Educación en Gales

Para explicar el caso concreto del galés, hay que hablar de un hecho particular que causó un daño irreparable no solo sobre el idioma, sino sobre la población, la cultura y la religión de Gales, es decir, los elementos que conforman la identidad galesa. Se trata de los Informes de los Comisionados de Investigación sobre el Estado de la Educación en Gales de 1847, conocidos en Gales como Brad y Llyfrau Gleision (La Traición de los Libros Azules, por el color de la funda de estos documentos) (Wood, 2024, p.3).

Bajo el pretexto de una preocupación por la educación galesa se lanzó en 1846 una investigación cuyo objetivo era una mejora de esta. Sin embargo, una de las verdaderas razones fue el miedo ante varias insurgencias obreras que reclamaban mejores derechos laborales. Destaca en concreto la Rebelión de las Rebecas (1842), protagonizada principalmente por granjeros vestidos de mujeres que rechazaron símbolos ingleses de opresión económica sobre el mundo rural galés (Griffiths, 2021, p.15; Wood, pp. 3-4). Esta insumisión se vinculó a un fallo en la educación galesa, que a su vez se asoció al uso del galés. Según los comisionados, R.R. W. Lingen, J. C. Symons y H. V. Johnson, los galeses eran sucios, maleducados, perezosos y tenían tendencias alcohólicas (Lingen et al., 1847, p. 309-310; Griffiths, p.16). En concreto, se menciona un pueblo en el que prevalecían estas cualidades, y no es de sorprender que se proceda a anunciar que tuvo una fuerte presencia cartista y que la mayoría de su población provenía de las clases más bajas. (Lingen et al., p. 304).

Por ello, una investigación que en principio tenía como objetivo la mejora de la educación en Gales, escondía un interés anglicanizador. Los comisionados contaban desde el principio con una agenda imperialista y supremacista inglesa que buscaba desprestigiar el idioma y otros elementos identitarios galeses (principalmente la religión y clase social). Eran personas que desconocían totalmente la cultura galesa y no tenían ningún respeto por la religión o el idioma (Griffiths, p.15).

Quien impulsó esta investigación fue el diputado de Coventry William Williams (1788-1865), un hombre galés políticamente radical y reformador. A pesar de haberse criado en una de las zonas con mayor habla galesa (o quizás por ello), Williams sostenía que el idioma galés constituía un elemento inhibidor y ralentizador para el progreso del país (Griffiths, p.15). No se trata de una excepción, pues existe un personaje satírico surgido en el siglo XVIII que se usa para señalar despectivamente a personas galesas que repudian todo lo relacionado con la cultura galesa: Dic Siôn Dafydd (literalmente Ricardo, hijo de Juan, hijo de David). Estas personas abnegan su identidad galesa y se anglicanizan, buscando ser aceptados por los imperialistas británicos y lograr un mayor éxito (Southall, 2025, p.5).

Repercusión

El deseo de Williams se cumplió. Las afirmaciones de los comisionados se basaban en ideas y estereotipos preexistentes sobre las personas galesas, pero ahora se encontraban escritas sobre papeles oficiales, es decir, respaldadas por el estado de forma explícita. Procedió entonces a solicitar la introducción de las recomendaciones de la comisión para mejorar la educación en Gales (Griffiths, p. 18-19). Finalmente, en 1870 se introdujo la Elementary Education Act, estableciendo una educación obligatoria (pero no gratuita) para niños en Inglaterra y Gales (Griffiths, p. 18-19). Este sería el resultado institucional directo del rechazo ante el uso del galés.

Pero existe otro elemento muy conocido en la cultura popular galesa y que a menudo se entiende como una consecuencia de la comisión: el Welsh Not, un trozo de madera con una cuerda que se colocaba alrededor del cuello de cualquier alumno que fuese percibido hablando galés en el aula, y que solo podía deshacerse de él si otro alumno hablaba galés, hasta que al terminar la semana se azotaba al último alumno en llevarlo. Sin embargo, a pesar de que se menciona en los Libros Azules, la primera referencia a esta práctica data de la década de 1790 (Johnes, 2024, p. 46-47). Como ya se ha mencionado, la estigmatización del galés fue un proceso muy anterior y que comprende un largo recorrido (Johnes, 2019).

Conclusiones

Si bien en los años siguientes se fue imponiendo el inglés, los Libros Azules indudablemente reforzaron el sentido de identidad galesa, impulsando un fuerte nacionalismo y deseo por preservar la lengua. Esta visión, sin embargo, es reduccionista y optimista, pues solo tiene en cuenta el ejemplo galés desde un enfoque nacionalista. Es necesario ir más allá y entender que este proceso se encuadra en toda una dinámica colonial homogeneizadora sustentada en el lingüicidio, que en el caso galés se basa en la imposición de medidas encaminadas a prevenir el desarrollo natural del idioma, y de condiciones de desarrollo cultural calculadas para transformar a una comunidad hacia un monolingüismo del idioma mayoritario; y en la prohibición de la enseñanza de la lengua en las escuelas públicas (Rudnyckyj, 2018, p. 219).

El proceso del lingüicidio tiene un claro componente nacionalista, y busca la prevalencia del idioma de una nación sobre el de otra, retroalimentando el sistema de relaciones coloniales. El resultado del lingüicidio contra el galés resultó en un nacionalismo galés e indirectamente en el proyecto migratorio y colonizador galés llevado a cabo en la Patagonia desde 1865 (Griffiths, p.19). Allí, no es de sorprender que la intención de los galeses fuese la de civilizar y cristianizar a los indígenas, y que como se puede ver en la prensa de la época, algunos indígenas aprendieran el idioma galés (Baner ac Amserau Cymru, 1875). Si bien el caso de la Patagonia no es violento, se puede apreciar una intención etnocida y por extensión lingüicida y epistemicida.

En definitiva, el caso de los Libros Azules ejemplifica cómo lleva a cabo el Estado un intento de lingüicidio con fines políticos, es decir, lograr una homogeneización lingüística del territorio, y cómo este intento se refleja en la realidad social galesa. Mediante la vergüenza y el clasismo el propio pueblo galés comienza a rechazar su lengua, con el ejemplo concreto de William Williams. Se puede apreciar, además, cómo el proceso sufrido por el pueblo galés se repite en Patagonia y los colonizados se convierten en colonos.

*Agradecimientos

Quiero agradecer a mi profesora Eva Botella Ordinas por su asistencia y por darme esta oportunidad, la redacción este artículo no habría sido posible sin su tiempo y orientación.

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