A partir del año 2018, el español está incluido en el Gaokao (la selectividad china) de lengua extranjera. Los estudios existentes (Li, 2022; Zhou, 2022; Xie, 2022) han explorado el Gaokao de lengua española y las cuestiones pertinentes a su enseñanza, pero pocos han investigado las perspectivas de los estudiantes en lo que respecta a las valoraciones del manual, el aula y su propio aprendizaje. Por consiguiente, se llevó a cabo en julio de 2025 una encuesta piloto a 47 estudiantes de 16 escuelas de bachillerato para dar a conocer el statu quo del aprendizaje de español. Se presentan los resultados desde tres dimensiones.
Uso y satisfacción sobre el libro de texto
Un 68.1% de los estudiantes usan Español Moderno de nueva versión y califica 4.2/5 en general. Mientras tanto, casi un 30 % de los encuestados usan Español Moderno de antigua versión y califica 3.4/5 por promedio. Solo una alumna utiliza el manual oficialmente asignado a la escuela secundaria llamado Español y califica 5/5. Como es un manual recientemente publicado, pocas escuelas tuvieron la oportunidad de ponerlo en práctica en el aula.
Se realizó una prueba t para muestras independientes para comparar el nivel de satisfacción de los estudiantes hacia Español Moderno de dos versiones. El resultado pone en evidencia que los estudiantes que usan el manual de nueva versión muestran mayor satisfacción respecto a su homólogo de versión antigua, con t (19.48) = -2.72, p= 0.0134 (las diferencias son notoria).
Experiencia de aprendizaje en el aula
Los elementos más favorecidos por los estudiantes son el ambiente de la clase (85,1 %) y el profesorado (83,0 %), seguidos del contenido cultural y la interacción en el aula. Los resultados enfatizan el papel significativo que desempeña el profesorado en la configuración del entorno del aula. El ambiente creado por el docente y sus relaciones interpersonales con el alumnado pueden influir enormemente en la motivación de los estudiantes en el aprendizaje (Pardo, 2018).
Por eso, mas allá de enseñar conocimientos lingüísticos, es fundamental que los educadores tengan conocimiento básico de la psicología de los adolescentes y la neuroeducación para identificar los factores subyacentes que influyen en el comportamiento de los estudiantes en clase y crear un ambiente de aula más relajado. Asimismo, los profesores deberían animar y proporcionar retroalimentación positiva a los estudiantes siempre que sea posible, con el fin de que se sientan más seguros en sus estudios.
Para hacer la clase más atractiva, es esencial mejorar la interacción no solo entre estudiantes y profesores, sino también entre los propios estudiantes. Si bien algunos docentes pueden considerar la agregación del componente cultural a la enseñanza como una pérdida de tiempo, este puede, en realidad, fortalecer las habilidades de comunicación intercultural del alumnado, enriquecer el contenido de la clase y hacer que el aprendizaje sea más ameno.
Por otro lado, las quejas más comunes de los aprendices incluyen una sobrecarga de memorización de vocabulario (34,0 %), una enseñanza intensiva de la gramática (40,4 %) y oportunidades limitadas para la práctica oral (25,5 %). Es evidente que algunos profesores todavía emplean el método de traducción gramatical en clase (Lin, 2022). Esto, junto con el comentario de un estudiante que afirma: “la explicación de los textos es aburrida”, sugiere que los alumnos se sienten presionados por los métodos de enseñanza tradicionales. Otros comentarios de los estudiantes incluyen: “Algunos compañeros tienen un nivel de idioma relativamente bajo” y “Disfruto de la clase de la profesora, pero tengo miedo de equivocarme al responder preguntas”. Esto subraya la importancia de comprender las perspectivas de los estudiantes para mejorar las prácticas docentes.
Efecto del momento de inicio del aprendizaje de español en la evaluación del curso
Se excluyeron cinco respuestas del ANOVA debido a valores perdidos o atípicos en la valoración del curso (pregunta 13), quedando N = 42 para el análisis. Un ANOVA unidireccional muestra que el momento en que los estudiantes comenzaron a aprender español repercute enormemente en sus valoraciones del curso, con F(4, 42) = 5,99, p = 0,00066. Las pruebas post-hoc de Tukey revela que los estudiantes que comenzaron a aprender en el primer semestre de 10º grado (“高一上”) otorgaron valoraciones significativamente más bajas que aquellos que empezaron en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), con una diferencia de medias de -1,53 (p = 0,0045). Esto sugiere que los estudiantes con un inicio más temprano en el aprendizaje del español tienden a evaluar el curso de manera más positiva.
Por otro lado, es importante señalar que 14 de los 47 estudiantes, lo que representa casi el 30% del total, se decidieron a aprender español debido a su nota baja en los exámenes de inglés. Este grupo de estudiantes coinciden en que el aprendizaje de español contribuyó a mejorar sus puntuaciones en los exámenes. De ellos, el 57,1% comenzó a aprender español en el 10º grado, ya sea en el primer o segundo semestre. En concreto, 2 de estos 14 estudiantes comenzaron su estudio de español en el segundo semestre de 10º grado (“高一下”), mientras que 1 empezó incluso más tarde, en el primer semestre de 11.º grado (“高二上”). Esta situación refleja una tendencia en muchas escuelas donde se promocionan los programas de español asegurando que la selectividad de español en China (Gaokao) es más fácil con respecto al inglés, lo que lleva a algunos estudiantes a cambiar de idioma a medio camino.
Retos que se afrontan en las destrezas lingüísticas
En lo que respecto a la expresión escrita, un 76.6 % de los aprendientes reportan una escasez de vocabulario como su mayor obstáculo en el escrito, mientras un 53.2 % carecen de locuciones o expresiones útiles. Casi la mitad experimentan dificultades de gramática y un 34 % consideran desafiantes organizar o conectar ideas de manera eficiente en la redacción del texto. Afortunadamente, la comprensión lectora emerge como una ventaja en los estudiantes. Más de 70 % de los aprendientes califican su rendimiento en tareas de comprensión lectora como “bueno” o “muy bueno”. En lo concerniente a la expresión oral, solo un 63.8 % se sienten seguros en la conversación en situaciones básicas, mientras que 21. 3 % todavía dudan de su competencia comunicativa.
De cara a los retos, los estudiantes generalmente toman estrategias proactivas. La mayoría acudan a la ayuda de los demás (74.5 %) o consultar los recursos disponibles de manera autónoma (72.3 %). Aparte de estos, 53.2 % de los jóvenes usan herramientas de inteligencia artificial tales como Deepseek o Doubao. Nos complace afirmar que ningún estudiante opte por pasar por alto las dificultades de aprendizaje mostrando un alto nivel de involucración en el aprendizaje e iniciativas de resolución de problemas.
Discusión
Sin duda, este estudio también tiene sus limitaciones, ya que un 76.1 % de los participantes son de las áreas costeras del este, con representaciones limitadas provenientes de provincias interiores o regiones subdesarrolladas, lo cual indica que la enseñanza de ELE es más accesible a los estudiantes de zonas desarrolladas. En el futuro se pretende incluir más muestras de diversidad geográfica con el objetivo de proporcionar un panorama más genérico de los estudiantes chinos de español.
Conclusión
Este estudio ofrece una visión general de las prácticas actuales en el aprendizaje del español en educación secundaria bajo el contexto del Gaokao. En general, los estudiantes respondieron positivamente a la nueva edición de Español Moderno, especialmente en cuanto al contenido cultural y apoyo en el aprendizaje de vocabulario, pero señalaron preocupaciones sobre temas abstractos y una participación limitada en clase. Para mejorar los resultados, la enseñanza del español debería incorporar más oportunidades para la expresión oral, garantizar que los contenidos del libro de texto sean cercanos y equilibrados, y ofrecer un mayor apoyo para el aprendizaje autónomo. La exposición temprana al idioma también puede generar experiencias de aprendizaje más positivas. Estas medidas pueden ayudar a alinear las prácticas pedagógicas tanto con los requisitos del examen como con el desarrollo a largo plazo de los estudiantes como usuarios competentes del idioma.

