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ACFTA 3.0: ¿Puente tecnológico o nueva brecha entre China y el Sudeste Asiático?

by | Ene 28, 2026 | Economía Aplicada

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Alejandrolopez26 (2026, 28 de enero). ACFTA 3.0: ¿Puente tecnológico o nueva brecha entre China y el Sudeste Asiático?. VIRTUAM. https://virtuam.net/2026/01/28/acfta-3-0-puente-tecnologico-o-nueva-brecha-entre-china-y-el-sudeste-asiatico/

En octubre de 2025, Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt recibieron el Premio Nobel de Economía por su aporte en resolver: ¿Cómo la tecnología puede impulsar el crecimiento sostenido en los países? Su respuesta: capacidad de innovar, destruir creativamente, y absorber “conocimiento útil”. Este reconocimiento cobra relevancia para el sudeste asiático que enfrenta lo que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo llamó “la próxima gran divergencia” (PNUD, 2025): una brecha tecnológica que amenaza con profundizar la división entre ganadores y perdedores de la revolución impulsada por la inteligencia artificial.

La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) ejemplifica esta tensión. Se estableció como mercado común en 2015, eliminando barreras comerciales entre sus miembros. Además, desde 2010 mantiene un área de libre comercio con China cuya versión más reciente se firmó a finales de 2025 (ACFTA 3.0). En el papel, el tratado promete profundizar cooperación en nueve sectores estratégicos intensivos en tecnología e innovación, incluyendo economía digital, economía verde y conectividad de cadenas de suministro. Surge inevitablemente la pregunta: ¿puede un acuerdo comercial cerrar brechas tecnológicas cuando los socios parten de realidades tan diferentes? O incluso, ¿podría ampliar las desigualdades que busca reducir?

El desafío es que la transferencia tecnológica exitosa requiere mucho más que firmar tratados. Como señala Mokyr (2016), el crecimiento sostenido demanda un ecosistema completo: capacidades científicas locales, infraestructura institucional sólida, capital humano capaz de adoptar tecnologías, y cultura que promueva la expansión del conocimiento. Sin estos elementos alineados, el riesgo es claro: se podrían intensificar las desigualdades tecnológicas estructurales, limitar los beneficios compartidos de la innovación para ASEAN, y concentrar ganancias en China, que posee un ecosistema más desarrollado. El acuerdo, sin el respaldo institucional y de capacidades necesario, podría ampliar la brecha en lugar de cerrarla.

Hablemos de Innovación y tecnología

El gasto en investigación y desarrollo (I+D) como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) evidencia su prioridad estratégica en la agenda nacional. Según el Banco Mundial (2020), China gastó 2,4% de su PIB, mientras en ASEAN solo Singapur se aproxima con 2,1%. Tailandia invirtió 1,3%, Malasia 0,9%, y Myanmar apenas 0,15%, mostrando diferencias importantes. Más allá del gasto gubernamental, otros indicadores evalúan la preparación tecnológica de la población y el sector privado. La Figura 1 presenta el mapa de los países de ASEAN y China, junto a cinco indicadores.

El primero de ellos, el Índice de Preparación para las Redes (NRI, Network Readiness Index) evalúa cómo los países utilizan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) para mejorar competitividad, innovación y bienestar social, considerando tecnología, personas, gobernanza e impacto. De 133 países evaluados en 2024, Singapur ocupó el segundo lugar y China el 17°. Cinco países ASEAN están en el top 50, contrastando con Laos (108°) y Camboya (110°). Brunéi y Myanmar carecen de información disponible. Esta diversidad revela al interior de ASEAN, capacidades dispares para absorber y beneficiarse de transferencias tecnológicas chinas.

Figura 1. Indicadores de tecnología e innovación de ASEAN y China (2023)

Fuente: Elaboración propia basada en: Banco Mundial, Network Readiness Index (2024) para , ASEANstats (2024) para , International Federation of Robotics (IFR) para, The AI Index Annual Report (2025) para , World Intellectual Property Organization (2025) para , World Intellectual Property Organization (2025) para ..

El segundo indicador, acceso a internet, muestra que en 2024 siete países ASEAN alcanzaron niveles similares a China donde nueve de cada diez personas tienen acceso. Laos e Indonesia son los más rezagados. Este indicador es crucial porque internet es el principal canal de difusión del conocimiento útil y funciona como proxy de la capacidad poblacional para adoptar tecnologías, acceder a conocimiento científico e integrarse a las cadenas digitales de suministro y la economía digital que el ACFTA 3.0 busca promover.

Las unidades de robots industriales instaladas son el tercer indicador y reflejan el grado de automatización y sofisticación industrial. La robótica industrial representa capacidad para integrar tecnologías avanzadas de manufactura y requiere ecosistemas de innovación maduros. Según la Federación Internacional de Robótica, China tenía, en 2018, trece veces más robots que ASEAN completa. Ese año Singapur instaló 4.300 robots, mientras Indonesia, con población 45 veces mayor, instaló apenas 800. Myanmar, Camboya y Laos carecen de datos confiables, sugiriendo niveles de automatización bajos. El informe de 2023 indica que China, con 276 mil robots, era el mayor mercado mundial (51% global), incorporando su automatización en sectores como electricidad, electrónica, automoción, metal, plásticos y químicos, lo que visibiliza su ventaja frente a ASEAN.

El cuarto indicador, patentes registradas por 100 mil habitantes, refleja las capacidades de innovación y potencial para transferir tecnología. En 2024 Singapur lideró, superando a China, ambos por encima de Brunéi (3° lugar) y el resto de ASEAN. Más revelador: China tiene 24 clústeres de innovación (ciudades/regiones que constituyen el corazón de los sistemas nacionales de innovación) entre los 100 mejores del mundo. En ASEAN solo Malasia y Singapur tienen uno cada uno. Esta asimetría en innovación trasciende las cifras ya que los derechos de propiedad intelectual, aunque incentivan innovación y difunden conocimiento, otorgan poder de mercado que puede profundizar en lugar de reducir las brechas tecnológicas.

El último indicador mide la oferta de educación en ciencias de la computación (CS) hasta la educación secundaria. Según Artificial Intelligence Index Report 2025 en China es obligatoria la educación en CS en primaria o secundaria. En ASEAN, solo Tailandia la requiere en ambos niveles, Malasia replica el modelo chino. Otros países planean incorporarla, ofreciéndose solo en ciertas escuelas o distritos. Laos, Myanmar y Filipinas no la incluyen. La formación temprana en CS puede determinar la magnitud y calidad del capital humano disponible para desarrollar y mantener tecnologías digitales en las próximas décadas.

La cooperación como puente

El contexto institucional es central para facilitar o limitar ecosistemas de innovación. China opera con un modelo centralizado de planeación estratégica con prioridades tecnológicas definidas en “Made in China 2025″, ejecutado mediante sus empresas y fondos de inversión estatales, generando un ecosistema cohesionado. ASEAN, en contraste, agrupa diversos regímenes políticos y capacidades estatales: Filipinas es democrática, Laos una república socialista de partido único, Myanmar un régimen militar, y Brunéi una monarquía absoluta. Esta diversidad dificulta coordinar políticas entre países y generar ecosistemas de innovación coherentes dentro de cada nación.

A pesar de las diferencias, la cooperación está sobre la mesa. China desarrolla estrategias para fortalecer su autonomía tecnológica en el marco de su Plan Quinquenal 2026-2030 e impulsa la cooperación con IA ASEAN-China (2025-2027) y el plan “IA Plus”, promoviendo transferencia tecnológica hacia ASEAN. Paralelamente, países con menor desarrollo tecnológico se encuentran implementando estrategias: Laos adoptó su Estrategia Nacional de Desarrollo de Economía Digital (2021), con planes a 10 y 20 años para fortalecer su ecosistema más allá de lo que ACFTA promete. Esto revela que los países buscan construir capacidades propias, reconociendo que los acuerdos comerciales deben complementarse con transformaciones institucionales y de capital humano.

Reflexiones finales

El ACFTA 3.0 modernizará las relaciones China-ASEAN, pero enfrenta el riesgo de consolidar asimetrías. El nuevo acuerdo se enfoca en la interacción de sectores estratégicos intensivos en tecnología e innovación. Las brechas en innovación, tecnología y capacidades institucionales pueden limitar la capacidad de ASEAN para aprovechar de transferencias tecnológicas, beneficiando más a China. La efectividad del acuerdo no depende solo de aranceles, sino de la capacidad para absorber tecnología. Sin inversiones sostenidas en capital humano, infraestructura digital, protección de propiedad intelectual y capacidades institucionales, la cooperación tecnológica reforzará desigualdades existentes.

Sin embargo, la clave no radica en quién usa IA o recibe transferencias tecnológicas. La diferencia crítica está entre quienes las usan superficialmente y quienes las aprovechan para fortalecer ecosistemas innovadores, creando las condiciones necesarias para ampliar capacidades nacionales que generen crecimiento y desarrollo. La teoría económica advierte un peligro: economías con baja innovación pueden quedar atrapadas en tecnologías intermedias, perdiendo competitividad ante potencias tecnológicas. Los efectos de la transferencia tecnológica dadas las estructuras productivas diversas de ASEAN y los desafíos energéticos asociados se verán próximamente. El sector tecnológico y los centros de datos demandan una fuerte capacidad de generación energética y China ya se prepara intensivamente.

 

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