En este artículo, trataremos la percepción de personajes femeninos de pelo rizado en las películas producidas en Estados Unidos. Primero, veremos su evolución en la sociedad a lo largo de la historia; después, analizaremos varios ejemplos sobre la estereotipación en el cine; y, para terminar, discutiremos los resultados de una encuesta que hemos realizado para averiguar cómo ha influido esto en la sociedad.
El pelo rizado pasó de ser percibido como seña de identidad social en la antigua Mesopotamia a ser un símbolo de estatus y lujo en el Imperio romano o representar cierto estatus social y religiosidad en la Edad Media. Esta nueva percepción implicaba tener acceso a recursos y tiempo necesarios. Entre los personajes históricos encontramos a la figura masculina representada por Sargón de Acad, quien lucía un cabello natural recogido en la frente cayendo ondulaciones hasta los hombros; mientras que la figura femenina está representada por la dama de Warka, Antonia Minor, Cleopatra y Juana de Arco, quienes poseían unos rizos sueltos y desordenados.
El pelo trenzado y rizado en África jugó un papel decisivo en el estatus y la identidad de los africanos, pues este daba toda información necesaria acerca de la persona en cuestión. Las trenzas simbolizaban el camino a la libertad y una manera de sustento, ya que la textura y el grosor de este tipo de cabello permitían esconder arroz y semillas. Los europeos erradicaron la identidad y cultura africanas; crearon un nuevo estándar de belleza que excluía a los africanos por completo. Con el desarrollo de la esclavitud en las Américas, el cabello ejerció una importante función como conductor de mensajes y símbolo de resistencia. Un ejemplo de esta situación es la que vivió el rey Benkos Bioho, quien logró escaparse de las manos de sus opresores y establecer una comunidad, pues creó un sistema singular de comunicación y trazó mapas de escape mediante trenzas que indicaban el lugar de los escondites.
Así pues, el pelo ha transmitido diferentes mensajes a lo largo de la historia y las culturas. En el cine, el tipo de pelo o la forma de peinarlo también representa cosas distintas. En muchas películas vemos a una chica tímida que posteriormente se rebela como consecuencia de algo. Una manifestación de ese cambio es el pelo: pasa de ser liso a rizado. El ejemplo más conocido es Grease (1978), donde una chica tímida de pelo liso decide volverse rebelde, apareciendo con rizos, para estar con el chico que le gusta. Rizzo, sin embargo, tiene rizos desde el principio y es representada como promiscua. El mensaje aquí es que para ser popular y deseada debes tener rizos.
Otro ejemplo es Las brujas de Eastwick (1987), donde tres amigas, Sukie, Jane y Alexandra, viven en un pueblo aburrido deseando que llegue el hombre ideal. Al principio solo Alex tiene el pelo rizado porque es la más rebelde. Un día llega al pueblo un hombre que resulta ser el mismo diablo y, una a una, las va seduciendo. Tras esto, Sukie tiene rizos y Alex los mantiene, pero el cambio más radical lo vemos en Jane, que aparece sin gafas, con rizos definidos y voluminosos en vez de su característica trenza y ropa reveladora. Ahora el pueblo las tacha de promiscuas y las habladurías no cesan.
En Thelma y Louise (1991) se vuelve a apreciar esta discriminación. Aquí, dos amigas, ambas pelirrojas y con el pelo ondulado y rizado, respectivamente, emprenden un viaje en coche para escapar unos días de sus vidas. Son un icono reivindicativo, ya que responden ante el machismo: Louise mata a un hombre que intentó violar a Thelma, demostrando que, en aquella época, eran mujeres fuera de lo común. Así pues, vemos aquí el rizo como un símbolo de rebeldía y liberación.
Por último, haremos mención a Pretty Woman (1990), donde una prostituta (Julia Roberts) pasa de llevar sus rizos sueltos a llevarlos recogidos o alisados. Nuevamente, el rizo se asocia a estos valores. Siendo esto cierto, Roberts suele aparecer en sus películas con el pelo rizado: en Durmiendo con su enemigo (1991), por ejemplo, simula morir para huir de su marido y empezar una nueva vida. Es aquí, cuando ya cree que es libre, donde tiene el pelo rizado.
Estos estereotipos también los podemos encontrar en Disney con Mérida (Brave) y Vaiana (Moana). Estas princesas, ambas de pelo rizado, son descritas como rebeldes o testarudas, ya que ninguna sigue las reglas, sino que prefieren vivir sus propias aventuras. No es casualidad que ambas princesas sean encasilladas como rebeldes o testarudas, pues Mulán o Pocahontas, con ese mismo espíritu, son representadas como fuertes e independientes solo por poseer pelo liso.
Esta moneda, sin embargo, tiene dos caras. Hemos hablado de la rebeldía y la promiscuidad, pero en Princesa por sorpresa (2001), Mia es una chica poco atractiva y marginada que solo se preocupa por los estudios. Un día descubre que es una princesa; por ello, pasa de tener el pelo voluminoso y estropeado a tenerlo liso, aparte de quitarse las gafas, lo que la vuelve guapa y su popularidad aumenta. Este mensaje es completamente distinto: si tienes el pelo rizado, eres rara.
En otros casos, los roles se intercambian. Hay una manifestación constante del cabello rubio a la hora de mencionar los ideales de belleza, y, en varias ocasiones, este se ve acompañado de rizos. Históricamente, es asociado con una apariencia angelical y juvenil. Dentro de la cultura popular, esta representación se ha magnificado, convirtiéndose en un elemento distintivo de personajes que encarnan la popularidad y éxito social.
Como ejemplo de ello tenemos Heathers (1988). Una de las protagonistas, Heather Chandler, personifica el arquetipo de la reina popular de la escuela secundaria. Su cabello es un componente central de su imagen, simbolizando su estatus dominante dentro de la jerarquía social del instituto. Su representación no solo refleja los ideales de belleza de la época, sino que también señala una conexión profunda entre la apariencia física y el poder social. En la narrativa de la película, tiene la capacidad de influenciar a sus compañeros y manipular situaciones. Se deja en claro, también, que esta Heather es la más deseada, en un sentido sexual, por sus compañeros.
Como hemos mencionado más arriba, el cabello tiene mucha carga histórica y simbólica en la cultura. Su representación adecuada o inapropiada puede afectar de lleno a la percepción de los jóvenes y adultos que han crecido influenciados por ella. Para comprobarlo, hemos hecho una encuesta anónima sobre la percepción del cabello rizado a 48 personas, con distintos tipos de pelo y edades comprendidas entre 10 y 80 años.
Comencemos analizando las respuestas de las personas de pelo liso (n=15): el 33,33 % coincidió en que describirían a la gente de pelo rizado como “sensuales” o “audaces”. En el panorama audiovisual, identificaban a los personajes como sensuales, atractivos, con carácter fuerte y valientes (solían ser racializados); también algunos los veían de forma negativa (como personas descuidadas que no se peinaban). La mayoría coincidían en que la representación de estos personajes es beneficiosa siempre que se haga de forma que influya correctamente.
En el grupo de pelo ondulado (n=14): el 57,14 % definía a las personas de cabello rizado como “atrevidas” y “nerds”. La mayoría creían que la representación de los rizos en los medios les había hecho percibirlos como mal peinados, descuidados o que se volvían hermosos únicamente al plancharlos, y el resto los percibía como fuertes o salvajes. Nueve consideraron que la representación del pelo rizado es beneficiosa, ya que así los más jóvenes pueden verse representados; mientras que, los cinco restantes señalan que es perjudicial, porque imponen estereotipos.
En cuanto al grupo del pelo rizado (n=19): el 36,84 % eligió el adjetivo “atrevidos”, seguido de “sensuales”. La mayoría veían la representación de su tipo de cabello como algo negativo, rebelde, malvado, sexualizado o extraño. Y, una minoría, como algo atractivo y exótico de una forma positiva. Casi todos coincidieron en que, si se comienza a abrir a nuevas opciones la representación del pelo rizado con menos estereotipos y barajando el gran abanico de tipos de rizos, su representación será más beneficiosa para las futuras generaciones.
A este último grupo se les preguntó cómo creían que esta representación les había afectado en la infancia. Coincidían en que esto los había llevado a tener una falsa visión sobre cómo de perfectos debían verse sus rizos o a sentir la necesidad de alisarlos para verse limpios y arreglados. También mencionaron la falta de personajes similares a ellos y los estereotipos que se les daba haciendo que estos se reflejaran en ocasiones en sus personalidades. Cabe destacar la desinformación, burlas y prejuicios que han notado a lo largo de su vida.
En conclusión, es importante reconocer que la representación no siempre es positiva ni inclusiva. A menudo, esta imagen idealizada puede perpetuar estereotipos nocivos y herir el valor personal (sobre todo en las etapas cruciales de desarrollo). Además, la sobreexplotación de este arquetipo puede trivializar la diversidad y complejidad de la experiencia humana, reduciéndose a estereotipos visuales.

